La Dra. Ana Gil-García “se muda” a Arabia Saudita

Ya prepara la maleta.   Y, como dos años atrás, otra vez vuela lejos. Ahora el destino se llama Arabia Saudita.
La Dra. Ana Gil García, considerada entre los 100 latinos más influyentes en Estados Unidos,  fue invitada por Prince Mohammad Bin Fahd University para impartir un programa educativo por un año.

Se trata del Reino saudí, famoso mundialmente por las restricciones que impone a las mujeres.
Pero la profesora de Northeastern Illinois University parece estar lista para vivir bajo las restricciones a las féminas: en un complejo de edificios solo para extranjeros sin contacto con la vida exterior,  vestida de abaya,  el pelo tapado, alejada del volante (hay prohibición de manejo para las mujeres) y acompañada por un hombre, caminando siempre detrás de éste,  cada vez que sale a un evento público.
Y los sauditas se lo toman tan en serio que despliegan en sus calles la llamada Policía Moral para hacer cumplir las disposiciones. Ana habla de ello de manera natural, sin expresar sorpresa. Ya conoce la tradición de sus tantos viajes al exterior que ha incluido naciones de la región como Qatar, Emiratos Arabes, Kuwait y  Egipto.
En este último país, estuvo en julio del 2011 cuando fue invitada por American University in Cairo para ser testigo de la llamada Primavera Arabe en Egipto cuando eligieron al hoy depuesto presidente Mohamed Morsi.
“Ser testigo  de las manifestaciones y la reacción de la gente de aquel conflicto, fue una experiencia única.  Pese a la tensa situación, no sentí miedo, ni creo haber corrido riesgo. Quizás me veían como una egipcia más, por el color de mi piel”, sonrió.
Ana ve este viaje por Arabia Saudita como “un retiro social”, una oportunidad para terminar dos libros que tiene pendientes, uno de ellos precisamente sobre los sueños y las esperanzas de la mujer egipcia.
“En Egipto visité Imbaba (un barrio muy pobre y popular) y con la ayuda de un traductor hablé con mujeres que me expresaron abiertamente sus esperanzas, sus deseos, eran mujeres brillantes, y quiero recoger sus testimonios en uno de mis libros. Ahora tendré el tiempo para hacerlo”, afirmó.
En realidad,  la profesora venezolana-americana exhibe un currículo de ensueño que hace de ella una profesional aclamada internacionalmente.
Es cuatro veces becaria de Fulbright (Venezuela, Medio Oeste, Armenia y Georgia),  Doctora en Liderazgo Educacional  de Western Michigan University, tiene una maestría en Instrucción y Currículo de la Universidad de Tennessee.  Este año recibió el premio de las 30 Mujeres Visionarias más sobresalientes en alta educación por Diversity Issues in Higher Education, por solo mencionar una larga lista de títulos y reconocimientos.
Hace apenas dos años estuvo invitada por la Universidad Estatal de Tbilisi, capital de Georgia, para dictar seminarios sobre educación internacional comparada como especialista Fulbright, como se denomina el programa de  becas  concedidas por el gobierno de Estados Unidos a licenciados nacionales y extranjeros con el fin de facilitar la ampliación de estudios y el acceso a la investigación o la enseñanza dentro del país.
Graduada de la Universidad Pedagógica de Caracas, en 1976, Ana Gil García llegó al país como inmigrante de su natal Venezuela, gracias a una beca Fulbright, establecida desde 1946 como parte de una legislación que introdujo el senador J. William Fullbright.
Esta iniciativa catapultó su astronómica vida profesional que  ha tenido a Chicago como su plataforma académica y el escenario de su larga apuesta por mejoras educativas.
De modo que este retiro en Al Khobar Kingdom of Saudi Arabia no significa justamente un “retiro” en la mente de Ana en su quehacer en la ciudad de Los Vientos. A juzgar por sus responsabilidades, es imposible.
Gil García es miembro del Consejo Asesor de Asuntos Latinos en las Escuelas Públicas de Chicago y se especializa en impartir cursos de postgrado en el área de liderazgo educativo. Su sueño es ver crecer el número de maestros y principales Latinos que dirijan escuelas en la ciudad, paso que considera clave para responder a los cambios demográficos actuales.
“El número de directores hispanos es aun pequeño, no ha crecido en 10 años.  De 630 escuelas, solo el 17.1 por ciento tiene un director hispano. Sin embargo, en las Escuelas Públicas de Chicago los  hispanos representan el 50 por ciento de los estudiantes, por encima de los afroamericanos, que son el 42 por ciento”,  dijo la especialista, nominadas por Negocios Now en la lista del Who is Who in Hispanic Chicago-2014.
Tampoco esconde su zozobra por el futuro educativo de la población latina que crece hasta tres veces más rápido que el resto, pero solo un reducido grupo de estudiantes de este grupo étnico llegan a la universidad después de terminar la secundaria.
Pero la ex presidenta de Fulbright Association of Chicago Chapter, es de esas personas que no pierden las esperanzas en su misión de revertir ese horizonte.
“Por primera vez en Chicago se va instrumentar un programa bilingüe para enseñar la historia de Latinoamérica”, comenta la Dra., una de las recipientes del premio “Dare to be Great” que otorga la Asociación de Mujeres en Administración Escolar del Estado de Illinois.
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