Hay que tomarlo con calma

La Columna de Nicado (HINA) .- Entre los problemas idiomáticos más notables que enfrentan los cubanos cuando viajan a un país hispanoparlante, especialmente a México, está el uso del verbo coger.

Y es que en Cuba se coge prácticamente todo: la guagua (ómnibus), una gripe, un taxi, una ‘entrada’ para el cine o un turno para un restaurante. No se asombre si,  en medio de una multitud, llega un amigo bien cubano que le espete con voz de bocina un ¡Al fin te cogí,  compadre!

Pero en ciertas regiones del país azteca, como en esta capital, el vocablo tiene una gran carga erótica.

Mi primer tropezón fue justo pocas horas después de mi llegada a la ciudad de México, hace una década, cuando en una parada de pesero (ómnibus) pregunté que por dónde se cogía el metro. Me orientaron correctamente, pero yo “cogí” tremendo insulto al ver que algunos me echaron una carcajada en pleno rostro.

Poco después me enamoré  con locura de una estudiante de psicología. Ya un coterráneo me había advertido que “la cogiera con calma” porque podía asustar a la muchacha con tanta insistencia. Otro detalle –dijo- sustituye “coger” por “agarrar” y las cosas te irán mejor.

Después de vernos un par de veces, logré que la joven me diera el número de teléfono de su casa (para algunos cubanos lograr “el teléfono” es como anotar un gol desde el medio campo). Asi que nada de “cogerla” suave. Seguí llamando, insistiendo sin éxito hasta que por fin pude comunicarme por primera y última vez: “Oye, chica –dije con entusiasmo deportivo- no es fácil cogerte en tu casa”.

Continuaron los equívocos. En otra ocasión, durante una fiesta de cumpleaños, quise romper la timidez de los invitados que mantenían casi intacta mi modesta oferta de comestibles y,  al punto de la medianoche, solté una frase que puso la piel de gallina a las amigas mexicanas: ¡“Caballero’ pueden coger todo lo que quieran!

Quizás la manera más divertida de manejar este verbo en un México donde, paradójicamente, existe un excitante mercado del sexo, es quizás a través de la música. Hay grupos musicales cubanos que suben a escenarios mexicanos sin tener en cuenta la connotación sensual de la palabra.

Recuerdo que a finales de los 90 fui a tirar un pasillo a un  famoso club mexicano. Una renombrada orquesta de Santiago de Cuba era el plato fuerte de esa noche. La fiesta subía de temperatura entre son y tequila. Tras un ruidoso anuncio del grupo, un compatriota tomó el micrófono y  pidió al público  “coger” a su pareja que “la cosa se va a poner caliente”.

Tras arrancar la música, dos torneadas mulatas aparecieron en el escenario meneando sin control sus cinturas con las manos en la cabeza, mientras los cantantes repetían el estribillo “Cógela  que se te va”. Era una gozadera cubana. O como se dice en México, un desmadre. Así que para evitar un malentendido traté de explicar a algunos de los presentes que la frase era muy común en la Isla. Solo quería decir,  “mano, agarra a la chava antes que se vaya con otro”. Y un cuate me respondió en buena onda, pero al más puro estilo mexicano: ¡No manches, güey!

 

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