“El trabajo duro habla por sí solo”

José Maldonado, dueño de Old Veteran Construction, celebra su participación en las obras de un hotel y complejo deportivo que se levantan junto McCormick Place, a una inversion de $635 millones.

Clemente Nicado, Editor
Hay días en la vida de José Maldonado cimentados en su memoria profunda, como la base de concreto de un rascacielos.
Uno de ellos ocurrió no hace mucho tiempo, cuando ejecutivos de Clark Construction, una empresa líder nacional que factura 4 billones anuales en ventas, fueron a su oficina del sur de la ciudad para informarle que habían escogido a su compañía, Old Veteran Construction, Inc. para participar en un megaproyecto junto al centro de exposiciones de McCormick Place.
Y no era cualquier obra. Se trata de la construcción de un hotel Marriott de 1,200 habitaciones y un complejo deportivo para DePaul University, que recientemente comenzaron a levantar un costo de $635 millones.
“No solo es el mayor proyecto que he tenido, sino también uno de los más grandes actualmente de la ciudad de Chicago”, afirma con asombro.
“A veces me siento y me pregunto, estoy despierto o estoy soñando”, confiesa.
Clark Construction no se unió a ningún improvisado. En 30 años de existencia, OVC ha ganado reputación como empresa de construcciones generales en manos de minorías, entregando a tiempo y calidad un
sinnúmero de obras para el sector privado y de gobierno.
Solo en 2014, OVC  facturó  $135 millones en ventas con proyectos que van desde diseños de construcción, renovación, nuevas construcciones y mejoramientos hasta contratos de entrenamiento de personal, mientras ya suma compromisos por unos $220 millones.
“No puedo creer todo lo que ha hecho mi compañía en 30 años”, reflexiona Maldonado. “Me siento bendecido de tener el equipo que tengo, es como mi familia”.
La historia de este empresario probado en todo tipo de retos en su larga carrera, hace de su logro un hito.  Hijo de padres boricuas de economía precaria, Maldonado  fue criado  en el sur de la ciudad en los llamados “Proyectos”,  viviendas para familias de bajos ingresos.  Trabajó desde los 9 años y apenas pudo terminar sus estudios  secundarios. Y aquí lo tienen décadas después.
De modo que el ambiente que lo rodeaba pudo haberlo empujado al camino de las pandillas y la violencia. Pero el joven de entonces hizo cualquier cosa digna que lo sacara adelante, desde limpiar zapatos hasta trabajos en la construcción  afincado en su enorme fe en Dios.
Por aquel tiempo, hubo otro día nefastamente inolvidable que marcó la vida del futuro empresario. Laboraba para una compañía de la construcción  en Frankfort, Illinois, cuando alguien le robó sus herramientas del vehículo de trabajo.
“Fui a ver a mi jefe  y le comenté lo que había ocurrido. Le dije que era responsable por la pérdida y le pedí de favor que no me quitara tanto dinero –recuerda-, que quería comprar una casa y mi señora estaba embarazada”.
Pero su solicitud no surtió ningún efecto en su jefe que le arrancó la mitad del salario.
“Me fogoné”, relata en el argot boricua para expresar mucha molestia encendida,  “llegué a mi casa y le dije a mi señora: I quit”. Había renunciado. “Lógicamente, ella estuvo muy preocupada”.
Abrió su empresa en 1984. Tenía 19 años. No quería llamarla Maldonado Construction, y buscó un nombre cargado de simbolismo.  Old Veteran Tuck-pointing, en honor a su padre, un veterano de la guerra de Corea. En 1992, ya formalizada como una corporación, la rebautizó como la hoy flamante Old Veteran Construction, Inc.
“Pensé en mi papá, en todo lo que pasó para criar a siete hijos con escasos recursos y el orgullo que sentiría por verme dar este paso en la vida”, evoca.
OVC empezó  haciendo una chimenea por solo $200 de la mano de un CEO que aprendió de cada tropiezo y con un equipo de “cinco personas en un cuarto chiquito y al volante de una camioneta con un letrero que decía: “Hard Work speaks for itself”. Hoy contrata a 130 trabajadores.
Empujada por los vientos de oportunidades en Chicago, OVC es hoy una sólida  compañía con presencia además en Florida, Georgia, Indiana, Iowa, Michigan, Missouri, Nuevo México, Ohio, Nueva York, Oklahoma, South Carolina y Wisconsin.
Maldonado atribuye ese crecimiento a muchas palabras mágicas: constancia, calidad en la entrega de los trabajos, profesionalismo, trabajo en equipo y su obsesión de ayudar a otros latinos.
Resulta que OVC suele doblar la oferta a sus potenciales clientes cuando se trata de subcontrataciones. Si, por ejemplo,  le exigen que traiga con sus propuestas a 15% de subcontratistas minoritarios, Maldonado presenta 25%.  “Siempre pongo más latinos de lo que piden, me gusta ayudar a nuestra gente”, indicó.
Hay otro ingrediente que hace fuerte a OVC en la disputa de contratos: tiene  $200 millones de bonding, el monto de seguro de construcción que se requiere para garantizar que la obra sea concluida, aún si surgen  contratiempos.
“Es difícil para la mayoría de pequeñas empresas tener un bonding para participar en los grandes contratos de gobierno. Nosotros no tenemos ese problema,” acota Alex Polanco, vicepresidente de la compañía.
Maldonado piensa en el crecimiento, por supuesto, pero moderado. “Quiero  crecer la compañía poco a poco,  ahorita estoy a gusto donde estoy,  porque puedo tener control.  Me permite saber qué está pasando en todo momento para actuar con rapidez y no afectar al cliente.
Y cuando habla de control, significa a veces para él quitarse el traje, ponerse  botas e ir a trabajar: como cualquiera de sus empleado, confiado en que la gente que dejó atrás (en la oficina), cuidan la casa.
“He ido a una obra, me he puesto a barrer y los empleados que no me conocen han preguntado ¿quién es ese que está barriendo?, así me conocen”, dice, y vuelve a sonreír como si lo hiciera de nuevo.
Please follow and like us: