Editorial. Do you speak Spanish

Do you speak Spanish?
No pocos me han preguntado acerca de la foto que publiqué en la edición pasada y donde aparezco junto al presidente Obama
La historia detrás de esta foto tiene que ver mucho con la causa del ejército de inmigrantes y fue tomada en octubre del 2006 en las oficinas del Tribune Tower, adonde el hoy recién electo mandatario acudió a apagar un fuego creado por su controvertido voto en aquel entonces a favor de la construcción de un muro fronterizo.
Alguien me paso el tipo de que el joven senador figuraba entre quienes apoyaron aquella polémica legislación.  Tras recibir luz verde del editor, comencé a trabajar el artículo, casi con la certeza de hallar todo tipo de adjetivos en la otra punta del teléfono.
En efecto, líderes de organizaciones mexicanas parecían estar en “shock” por la postura de hombre que había caminado a su lado en la primera megamarcha pro-inmigrante en Chicago que desató una ola de manifestaciones en todo el país.
Con toda la información en mano, incluida una tímida reacción del otrora senador, publicamos un articulo bajo un título ruidoso: “Obama choca contra el muro”. Solo la traducción al inglés de estas cinco palabras, era suficiente para darse cuenta de la bronca en que estaba metido con una comunidad clave en sus entonces ocultas aspiraciones políticas.
Sin perder tiempo, Obama pide un encuentro con el equipo editorial del diario HOY una reunión que tenía todos los visos de una emergencia inaplazable
En esencia dijo que estaba a favor de una reforma migratoria y que trabajaría arduamente en el senado para lograrla, pero que antes –insistió una y otra vez, tenía que asegurar las fronteras como paso previo para la legalización de millones de indocumentados.
Luego vino la parte interesante. Obama pide una disculpa, pero no justamente por su voto, sino por no crear las vías de comunicación para acercarse antes a ella y explicarles las razones de su postura.
Fue un encuentro calculado. En realidad sus deseos sus deseos no eran defender una reforma migratoria desde el Senado de Wanshigton DC, sino desde la Casa Blanca. Quien estaba frente a nosotros no era el senador, sino el candidato que vimos después e hizo historia.
A mí en lo particular me encantó verlo como trataba e calmar la tempestad con proverbial elocuencia y sin abandonar el timón del barco.
Ese fue el Obama que vinos en los últimos cuatro años como presidente: el timonel que tomo el mando de un barco cargado con dos guerras, enfrentado a la tormenta de la peor crisis nacional después de la Grand Depresión, que navegó con el ancla de un partido Republica-NO y enorme tempano de hielo sobre una aclamada ley de reforma migratoria que sigue congelada.
El Obama presidente terminó la guerra de los 10,000 millones mensuales en Irak, la de Afganistán va por el mismo camino, logró una histórica reforma de salud, a pesar de la pesada ancla y, en los meses finales a su relección consiguió devolverle el sueño a los llamados “dreamers” al firmar una orden ejecutiva.
Ese paso fue decisivo para retomar la confianza de una decepcionada comunidad latina y probablemente influyó de manera determinante, en alto índice de voto hispano en al menos cuatro de los estados más disputados:  Nuevo México, Colorado, Nevada y Florida.
La arrolladora victoria de Obama ha enseñado un millón de lecciones, pero a nosotros los latinos nos dio una prueba más, de que no podemos ser ignorados por ningún partido que quiera llegar a la Oficina Oval. El presidente va a empujar por una reforma migratoria en el congreso dominado por el partido rival que tomó nota del costo político que significó no hablar español. Yes, you have to speak Spanish.

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